Anoche por fin, después de casi una semana, me fui a dormir porque tenía sueño, ya me estaba acostumbrando a eso de dormir para no pensar.
Hay alguien a mi lado en este momento que sirve de "hombro", y aunque no le cuento todo lo que siento, ha sido él, que por mucha distancia física entre nosotros, ha sacado las únicas sonrisas honestas que he tenido en una semana. Y si... hoy hace una semana que él me dejó y aún no entiendo si esa es su tranquila decisión, ¿por qué me llama? ¿Qué saca con decirme que me quiere y que quiere saber de mi?
Pienso que todo es una cuestión karmática de su parte, o tal vez de egos lastimados al ver que yo no lo he buscado, ni le he demostrado desde aquel Sábado una pizca de cariño, he sido más fría que un hielo, y aunque me muero por dentro, en necesario que algunas personas comprendan que no se puede jugar al Yo-Yo con los demás, que no soy un saco de boxeo al cual se le da duro cuando se antoja.
Anoche hice lo último por él. Un regalo que posiblemente él no se esperaba, y que puede que lo indisponga, pero como se lo escribí en aquel papel, mi intención es solo que tenga algo que estaba predestinado para él, de parte mía. Sin compromisos y sobretodo, que no piense que es un intento desesperado de mi parte porque volvamos. Yo sé que eso no va a suceder...
Sigo tragándome mis lágrimas, pero esta vez me siento más fuerte, menos manipulable, todo pasa porque quiero, aunque no debería.

No hay comentarios:
Publicar un comentario