jueves, 23 de mayo de 2013

Éste Gris.

Los días se convierten en su color único y especial, las noches me enseñan que ni la oscuridad lo va a quitar.
El gris de los días de las noches, ¿qué sería de mi soledad sin este color?
Éste gris, solo para mi.
Anestesiante de las emociones desbordadas, de las lágrima contenidas, de las rabias no gritadas, de las alegrías expresadas en pequeños lapsos de locura.

Si tan solo... Si tan solo tuviera tu mano para caminar bajo el gris, si tan solo tuviera tu sonrisa para pintar aún más de gris. ¿Por qué el tabú de la tristeza en este color?
A mi me enloquece el día, la noche, las horas, me revive cuando no hay mas color en mi cielo, mi cielo personal, ese en el que me imagino con un él, con un yo.

Gris, como los ojos del chico aquel, como la blusa que vestí ayer, como el corazón solitario que llevo en el pecho, como las ideas revolucionarias de mis sentimientos.
Sí, ese corazón gris, revolucionario, la idea ilógica de que en días como hoy se puede encontrar aún el amor, es sentimiento revolucionario, ir contra la corriente del odio, del engaño.

Todo es gris. Nada más.