qué los abrazos de saludo terminen con nuestros cuerpos al desnudo.
Cuanto debo contenerme para no tocarte,
porque mientras hablas no miro tus ojos
sino tus palabras.
Y me carcomen los sueños en los que juntos
nos encontramos,
declarando nuestra lujuria
y la atracción con locura.
Me gusta como eres, como me siento a tu lado
mi alma se convierte en una traviesa
que desea robarte mil besos.
Pero sé que tu corazón pertenece a otra,
aunque profundo en tus sueños permaneces conmigo;
INALCANZABLE...
Catalina