De no ser por la voz de mi conciencia:
Ya te habría tomado de la mano.
Acariciado tu rostro.
Abrazado un poco más.
Yo te habría besado.
De no ser por el auto-castigo que merezco, yo habría olvidado el mundo que me rodea, y mandado al olvido eso único que nos une.
Vos sólo dame más miradas de esas, acércate un poco más, porque yo algún día dejaré de luchar.
Nada urge. Nadie exaspera. Ningún signo alarmante.
Una muchacha camina desnuda.
Se dirige donde la espera quien la esperará siempre.
Alejandra Pizarnik.
