domingo, 27 de septiembre de 2015

Madrugada

Nada tiene absoluto sentido.

Yo estoy en medio de gente que está alegre, gente con su bebida y su música, y su baile.
Pero yo soy nada. Y la gente sigue en su mundo

Nunca pensé que en medio de la diversión la tristeza y mi eterna confusión llegaran a aturdir del modo que lo siento.
Es esa segunda voz que inunda mi cabeza que me recuerda ese monstruo que soy y que NADIE podrá salvarme.

Tengo todas estas palabras atoradas en la mirada y todos estos sueños en mi voz, pero yo sigo sola, oliendo a tanto cigarrillo y bar.
Yo sigo sola...
Y NADIE podrá salvarme. 

(Haz un dibujo, haz un poema, que diga rápidamente,
con urgencia, que no te quiere, que más aún: le eres indiferente,
que tal vez te desprecia o ni siquiera eso; que lo molestas).
Alejandra Pizarnik.



jueves, 24 de septiembre de 2015

3 Libras

Si tan sólo fuera verdad "te amo", pero no lo es, tan sólo una formalidad para excusar un comportamiento que no entiendo.

Y tú, no me ves.

¿Hasta cuándo? Tanto de lo mismo, nada nuevo y todo igual, aparentemente nada.

Si tuviera la forma de prestarte mis ojos y mi mente, ¿podría saber si hay algo detrás de todo?
Porque la honestidad volvió de golpe a reírse en mi cara cuando empecé a irme en reversa, a decirme que no me libraría fácil de esto, a decirme "estúpida!"

Y sigo esperando sólo un poco más.
Tu no ves nada en mi. Nada.


Escribo para no angustiarme tanto. Sólo me consuela el momento de verlo de nuevo.
Alejandra Pizarnik.

jueves, 26 de febrero de 2015

Pizarnik

Mi gata Pizarnik está sentada en mi regazo, ella lee las letras de Pizarnik en el libro que acompaña mi mesita de noche.
Ella siente mis lágrimas caer en su pelaje blanco y negro.

Pizarnik maúlla, porque la soledad es así, me mira con sus grandes ojos amarillos,
¿comprenderá el dolor del silencio?, ¿sabrá acaso de qué tanta agua de mar?

He decidido callar, enmudecer, las palabras no bastan para tanto vacío.
Él nunca notó ésta admiración indescifrable por su inconmensurable existencia, la que nunca entendí.
Y ya es tarde. No solo de reloj, es tarde en el alma.

Sábanas insomnes en una noche sin nadie.
También el llanto sirve de almohada...
Alejandra Pizarnik.