Y tú, no me ves.
¿Hasta cuándo? Tanto de lo mismo, nada nuevo y todo igual, aparentemente nada.
Si tuviera la forma de prestarte mis ojos y mi mente, ¿podría saber si hay algo detrás de todo?
Porque la honestidad volvió de golpe a reírse en mi cara cuando empecé a irme en reversa, a decirme que no me libraría fácil de esto, a decirme "estúpida!"
Y sigo esperando sólo un poco más.
Tu no ves nada en mi. Nada.
Escribo para no angustiarme tanto. Sólo me consuela el momento de verlo de nuevo.
Alejandra Pizarnik.

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