viernes, 1 de junio de 2012

Karmas y otros dolores

Y sí... Lo sé, pagué, pagaré, pago el dolor que le causé a "él", que tanto me amó y respetó, que estuvo firme conmigo hasta el último momento y que irónicamente es quien ahora me tiende su mano para ayudarme a hacer menos difícil esto.

Y cuando estaba recién comenzando esa alegría anterior, apenas salía de un reciente dolor que fue por terminar con "él", y sentí que de pronto las cosas podrían ser mejor, que lo bueno llegaba cuando uno menos se lo esperaba, pero me equivoqué, y para mi triste realidad, encuentro en mi fuero interno, que aún no me recupero del todo de "él", y que aparte de eso tengo que empezar a seguir adelante sin ese alguien más.


Es cierto!!! Suena ilógico y hasta con un cinismo tremendo, pero pensé que no podía desperdiciar una oportunidad de ser "feliz" y poco a poco esa felicidad me fue curando de mi herida anterior, pero ahora no hay eso, y el resultado es que la antigua herida se abrió y la nueva herida supura sangre, lágrimas y pus...
No he aprendido que la soledad puede ser una gran compañera si aceptamos el reto de tenerla de nuestro lado. 


"Ahora empiezo a meditar lo que he pensado, y a verle el fondo y el alma, y por eso ahora amo más la soledad, pero aún poco". Miguel de Unamuno

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