Tendría unos 3 años cuando soñé por primera vez en atrapar una nube en un frasco de vidrio.
Ventitantos años después, y el sueño sucumbe a mi mente todos los días desde entonces, es el sueño infantil mas arraigado a mi ser, alma y espíritu.
Hay días en los que solo pienso, respiro, vivo, y veo nubes a mi alrededor, sueño con estar en el cielo y tomar una siesta sobre una nube, sueño con despertarme todos los días y encontrar sobre mi mesita de noche el frasco de vidrio con mi soñada nube adentro.
¿Cuando? ¿Cuando podré cumplirlo? No pasa un día en que no alce mi mirada al cielo y contemple con deseo aquellas grandes bolitas de algodón flotante; incluso cuando se visten de gris luto, se me antojan más hermosas aún, las nubes, mis nubes, en tu cielo.
Algún día, una nube será mi eterna compañía...
El mejor destino que hay es el de supervisor de nubes,
acostado en una hamaca mirando al cielo.
Ramón Gómez de la Serna
No hay comentarios:
Publicar un comentario