Yo no puedo contestar la verdad, soy tan cobarde, Catalina simplemente vuelve a evadir la pregunta con una respuesta sensata: es muy complicado explicar lo que siento.
Pero entre tantas cosas quería gritarle "ME GUSTAS DESDE LO INIMAGINABLE", y de nuevo viene la cobardía, y me trago las palabras, es por eso que soy lo que soy, un desastre interno, a punto de estallar, de no dar un paso más, me siento nada e incluso menos, inservible y fracasada, si alguien de verdad me preguntó ¿qué siente Catalina?, ¿cómo puedo decirle esa verdad?
Y pensé vagamente en todo, cuando por fin me encontré sola en el camino, pensé tanto que las escaleras fueron invisibles, seguí derecho a otro destino, y me encontré sola, pensando de nuevo.
Pensé en el monstruo que soy por no querer lo suficiente a mi perro y preferir a mi gato, y me deseo la muerte a mi misma por ser tan miserable, tan poca cosa, tan fría.
Despedacé cada palabra que me escribiste. leí 50 veces, estudié esos dos puntos perfectamente colocados, cada tilde y cada frase mágica, leí 100 veces más, y uní las palabras que escribiste con una cinta transparente que tengo en mi mente.
Las noticias preocupantes que llegan en momentos donde debí haber estado perdida en tu sonrisa y tus ojos, en tus palabras y tu agradable voz, y fue esa misma voz la que dijo "lo solucionaremos".
Me imagino diciéndole la verdad a medio planeta, me imagino no siendo una inepta, me imagino en la calle caminando sin rumbo como aquel día donde escapé a un cementerio y volví muerta en mi vida,
Una canción que me gusta dice: "el momento en el que menos sufro es cuando no tengo que volver a despertar"; magia y sabiduría en tan pocas palabras, lo siento igual.
Alejandra Pizarnik, ¡VALIENTE DIOSA DE LAS LETRAS!, sus escritos son reflejo siniestro de mi corazón y mi podredumbre interna.
Mamá, perdóname.
Aproveché cada instante, segundo o palabra, tenerte al lado mío, sentir tu piel al lado de la mía, respirar tu cabello y pensar "él está a mi lado, disfrutando lo mismo pero a la vez no",
Quisiste seguir sabiendo de mi desastrosa locura, ¿Por qué?
Me diste las gracias por algo que te negabas ver, ¿es tu ceguera tan engañosa como la mía?
No quiero querer. Yo también tengo mucho que decir, el tiempo corre en contra.
Cuando mi corazón aún era de niña, yo podía imaginar que todo era para mi, mi corazón de anciana me estrella con la realidad apenas tiene su primera oportunidad.
Tengo 29 años, mentalmente tal vez 7 años, mi corazón tiene 99, a veces bebe algunos elixires de juventud y después envejece más.
Es decir,
que no hay nada que obligue a vivir,
ni nada que desobligue,
Todo o casi todo es mentira
porque cae o puede caer.
Alejandra Pizarnik.
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