Lo que queda de mis noches
lo recuerdo en una rima
de palabras desvanecidas
en una memoria egoísta.
En las noches te recito
eres mi hombre verso y no te escribo.
En tu cuerpo queda la huella
de las rimas que entoné con franqueza.
Lo que queda de mis noches
es solo olvido abandonado;
de los versos inconclusos
en sinfonías de risas perversas.
Y ni siquiera la más pura estrella
recupera lo que el alma ya no espera.
Catalina

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