No quiero echarlas, me gusta escucharlas
esa segunda voz, la tercera y cuarta,
que me hablan de lo que debo escribir,
lo que debo contar.
Palabras que se esconden
tomo el papel y ya no están,
cierro los ojos y hablo de ti
y vuelven aparecer, felices
revoloteando en el mundo de fantasía
que inventé para nosotros, solo con palabras.
Y lo intento, mirarte y no sentir el deseo de abrazarte
de brincar hacia ti.
Y es la niña que llevo adentro la que mas insiste
en tenerte, en que nos hagas feliz
a ella, a mi. La niña interior.
La niña interior, la que sonríe
la de las palabras
las pataletas por no tenerte.
La que me salva de las tristezas,
revolotea adentro cuando te ve
cuando anhela que juegues con ella
para confesarte mis palabras.
Catalina.

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