Ahora es cuando comprendo que para poder seguir debo reparar mi ser interno.
Estoy podrida, desgastada, vacía, pero optimista, nunca antes en mi vida, había deseado estar sola, sin nadie que quiera entrar a mi vida y yo entrar a la de alguien.
No lo niego, aún pienso en él, en su mirada y su sonrisa, todo eso llenaba mis más profundos vacíos internos. Pero ahora estoy mejor, sola, con mi propia locura, no intentando llevar la de alguien más.
He tomado, como llevaba tiempo sin hacerlo, busco la excusa, el momento, para tirar calle y e inducirme el olvido. Para reír a ciegas, y secar las lágrimas internas, algunas veces funciona, otras no tanto.
Los fantasmas de mi putrefacta mente me persiguen, me recuerdan mis errores, lo que ya no tengo. Pero también me recuerdan que siempre he luchado contra ellos, que he salido del lodo que me cubre, que vuelvo a respirar, y que esos fantasmas vuelven a dormir hasta la próxima.

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